viernes, 12 de agosto de 2011


La mayoría de las veces siento que soy un fracaso con las letras. He intentando darles sentido, darles algún movimiento para que dancen y den vida a lo que quiero expresar. Pero no puedo. Tal vez sea falta de talento, de creatividad. A lo mejor, no es el momento adecuado para nada.

Me cuesta dar forma a algo, cuando trabajo sola, cuando mi muso se empeña en escapar, cuando navego contra la corriente, cuando tengo tantas interrogantes sin respuesta alguna, cuando veo que aunque juremos un cambio, todo sigue siempre igual. Sólo hay migas de ilusión sobre una mesa con una vela toda gastada, donde una vez hubo mucha luz, donde una vez existió un fuego que creí jamás podría llegar a apagarse. Pero recordé que ya no creo en los cuentos de hadas, que aunque quieras y pongas todo, las cosas seguirán siendo iguales, seguirás frustrandote, seguirás esperando que algo pase, y que entonces por fin, seas feliz.

Extraño lo que se convirtió en una rutina hace unos meses atrás, extraño tanto a ese gente, los lugares, las nuevas costumbres, extraño lo que yo era, extraño esa esperanza y esa ilusión que me decían que todo iría bien, sólo debía mantenerme alejada. Pero, nunca se cuenta con las vueltas de la vida. Y aquí estoy, escribiendo del mismo lugar que me vio partir hace un tiempo, y que me vio regresar para enjaularme, para recordarme que no es tan simple salir de la cuna y las viejas costumbres. Para hacerme ver que aun no está todo dicho. Que falta un fin que redactar.




Frustración: Yo.

miércoles, 6 de julio de 2011


Me caracterizo por ser una persona que sigue sus impulsos, que analiza poco y actúa mucho, y aunque muchas veces me ha traído consecuencias para nada satisfactorias, no me arrepiento de ser espontanea, de sentir y actuar. Sin embargo, en ocasiones resulta muy necesario, y hasta puede llegar a ser indispensable usar la razón. Actuar de una manera realista. Y que al fin y al cabo, sabes, es lo mejor para uno mismo.

La actual realidad me tiene en un viaje sin un destino claro, dejando muchas estaciones y sus personas atrás. A veces me detengo a observar, contemplar, y hasta llenarme de nostalgia, de lo que estoy fervientemente intentando olvidar, sin duda alguna, un gran amor marca tú vida de una manera casi esencial, como también lo hace el momento en que este acaba. Duele, y duele bastante.

Pero el tiempo tampoco deja de hacer lo suyo, cada día te sanas más, cada día te das una nueva oportunidad para conocer, para descubrir nuevas cosas, para volver a encantarte con la vida.
Es por eso, que después de más de un mes, y tras haber entendido, sin un previo dolor que es justificable, y muchas veces también, bajo los impulsos del corazón, que te prohíben dejar partir... comprendí que cuando las cosas acaban, ya no hay vuelta que dar.
Sé que podría volver a lo mismo, a recorrer los tantos caminos que poco a poco han ido quedando en el pasado, que podría sentirme completamente feliz con la realización de lo que ahora quiero, pero, ya no será lo que alguna vez fue, y entonces, nuevamente llegaran los problemas, y las desilusiones.


Siento que merezco nuevas oportunidades, nuevas personas, nuevas experiencias. Razono que sólo esta es la mejor salida.



Por favor, ya no vuelvas a aparecer...
No confundas lo que ya parece tan claro...