viernes, 12 de agosto de 2011


La mayoría de las veces siento que soy un fracaso con las letras. He intentando darles sentido, darles algún movimiento para que dancen y den vida a lo que quiero expresar. Pero no puedo. Tal vez sea falta de talento, de creatividad. A lo mejor, no es el momento adecuado para nada.

Me cuesta dar forma a algo, cuando trabajo sola, cuando mi muso se empeña en escapar, cuando navego contra la corriente, cuando tengo tantas interrogantes sin respuesta alguna, cuando veo que aunque juremos un cambio, todo sigue siempre igual. Sólo hay migas de ilusión sobre una mesa con una vela toda gastada, donde una vez hubo mucha luz, donde una vez existió un fuego que creí jamás podría llegar a apagarse. Pero recordé que ya no creo en los cuentos de hadas, que aunque quieras y pongas todo, las cosas seguirán siendo iguales, seguirás frustrandote, seguirás esperando que algo pase, y que entonces por fin, seas feliz.

Extraño lo que se convirtió en una rutina hace unos meses atrás, extraño tanto a ese gente, los lugares, las nuevas costumbres, extraño lo que yo era, extraño esa esperanza y esa ilusión que me decían que todo iría bien, sólo debía mantenerme alejada. Pero, nunca se cuenta con las vueltas de la vida. Y aquí estoy, escribiendo del mismo lugar que me vio partir hace un tiempo, y que me vio regresar para enjaularme, para recordarme que no es tan simple salir de la cuna y las viejas costumbres. Para hacerme ver que aun no está todo dicho. Que falta un fin que redactar.




Frustración: Yo.