domingo, 26 de septiembre de 2010

No hay tiempo suficiente


Creo que uno de los peores sentimientos del ser humano es la envidia, te correo por dentro y hace daño sólo a uno mismo. Envidio a las flores, lo bellas que permanecen a pesar de todo, como ante cualquier amenaza cierran sus pétalos, para luego abrirlos y seguir resplandeciendo, como son capaces de cambiar cualquier entorno, todo siempre es más bello si hay flores.

Envidio a esas parejas que tienen todos los días para darse amor, las envidio tanto y me odio por sentir eso. Por no agradecer el poco tiempo de nosotros y lo hermoso que se torna todo cuando estas a mi lado, y es que aunque sea todo el tiempo del mundo, nunca me parece suficiente… nunca será suficiente cuando se trate de ti.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Planes


Me sorprendo a mi misma haciendo planes a largo plazo,yo que tanto me he empeñado en no implicarme, cuando una de mis certezas siempre ha sido que todo tiene fin, que lo eterno no es para siempre, que cuanto mas subas mas duro es el golpe, siempre he sido de las que echan de mas, no de menos.

Y aun asi, no puedo evitarlo.

martes, 27 de abril de 2010

Fusión

¿Dónde termina tu cuerpo y empieza el mío? 
A veces me  cuesta decir. 
Siento tu calor, siento tu frío, 
me siento vacío si no estoy dentro de tí.

¿Cuánto de esto es amor? ¿Cuánto es deseo?
¿Se pueden, o no, separar?                           
Si desde el corazón a los dedos
no hay nada en mi cuerpo que no hagas vibrar.
¿Qué tendrá de real esta locura?
¿Quien nos asegura que esto es normal?
Y no me importa contarte
que ya perdí la mesura
que ya colgué mi armadura en tu portal.


Donde termina tu cuerpo y empieza el cielo
no cabe ni un rayo de luz.
¿Que fue que nos unió en un mismo vuelo?
¿Los mismos anhelos?
¿Tal vez la misma cruz?

¿Quien tiene razón?
¿quien está errado?
¿Quien no habrá dudado de su corazón?
Yo sólo quiero que sepas: no estoy aquí de visita,
y es para ti que está escrita esta canción

miércoles, 21 de abril de 2010

para ti


Siempre tuve la necesidad de tener el control de mi vida, de vivir cada segundo sabiendo que hacia lo había planeado, sin salir de lo normalmente aceptado. Vivía en paz, cada una de mis locuras e impulsos también fueron de cierta forma programados, y si no fue así, posteriormente igual lo fueron. Y llegaste tú, bueno, hace mucho que estabas ahí para mi, y yo para ti, pero no te necesitaba, y menos tú a mi. Cada una de nuestras vidas corrían en paralelo, comentábamos de ellas, y nos reíamos de cada percance. Sin embargo, un día te vi de manera distinta, tal vez me sentía sola, y encontré en ti otra alma en soledad, tal vez no era el momento de descubrirte hasta que lo hice, hay muchos tal vez que jamás podré entender, pero ocurrió. Desordenaste todo pensamiento que creía por el camino adecuado, llegaste y formaste un remolino de confusiones, al no saber que quería, al no saber que hacer o que sentir. Y aprendí. Aprendí a vivir de una manera distinta, a disfrutar de cada momento y no planear cada uno de ellos, a que el no saber que ocurrirá mañana es mejor a una decepción ya dispuesta, y aun así, en este tiempo no han existido decepciones, sino que sorpresas, algunas gratas, otras no tanto, pero ninguna capaz de separar lo que hace ya cinco meses juntamos.

Para ti, que no sé si me lees, pero tampoco me importa.

martes, 13 de abril de 2010


La felicidad es a veces una bendición, pero por lo general es una conquista. El instante mágico del día nos ayuda a cambiar, nos hace ir en busca de nuestros sueños. Vamos a sufrir, vamos a tener momentos difíciles, vamos a afrontar muchas desilusiones…, pero todo es pasajero, y no deja marcas. Y en el futuro podemos mirar hacia atrás con orgullo y fe.

Pobre del que tiene miedo de correr riesgos. Porque ése quizá no se decepcione nunca, ni tenga desilusiones, ni sufra como los que persiguen un sueño. Pero al mirar hacia atrás —porque siempre miramos hacia atrás— oirá el corazón que le dice: «¿Qué hiciste con los milagros que Dios sembró en tus días? ¿Qué hiciste con los talentos que tu Maestro te confió? Los enterraste en el fondo de una cueva, porque tenías miedo de perderlos. Entonces, ésta es tu herencia: la certeza de que has desperdiciado tu vida.»

Pobre de quien escucha estas palabras. Porque entonces creerá en milagros, pero los instantes mágicos de su vida ya habrán pasado.

Paulo Coelho