miércoles, 21 de abril de 2010

para ti


Siempre tuve la necesidad de tener el control de mi vida, de vivir cada segundo sabiendo que hacia lo había planeado, sin salir de lo normalmente aceptado. Vivía en paz, cada una de mis locuras e impulsos también fueron de cierta forma programados, y si no fue así, posteriormente igual lo fueron. Y llegaste tú, bueno, hace mucho que estabas ahí para mi, y yo para ti, pero no te necesitaba, y menos tú a mi. Cada una de nuestras vidas corrían en paralelo, comentábamos de ellas, y nos reíamos de cada percance. Sin embargo, un día te vi de manera distinta, tal vez me sentía sola, y encontré en ti otra alma en soledad, tal vez no era el momento de descubrirte hasta que lo hice, hay muchos tal vez que jamás podré entender, pero ocurrió. Desordenaste todo pensamiento que creía por el camino adecuado, llegaste y formaste un remolino de confusiones, al no saber que quería, al no saber que hacer o que sentir. Y aprendí. Aprendí a vivir de una manera distinta, a disfrutar de cada momento y no planear cada uno de ellos, a que el no saber que ocurrirá mañana es mejor a una decepción ya dispuesta, y aun así, en este tiempo no han existido decepciones, sino que sorpresas, algunas gratas, otras no tanto, pero ninguna capaz de separar lo que hace ya cinco meses juntamos.

Para ti, que no sé si me lees, pero tampoco me importa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario